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KINTSUGI y su bella filosofía

KINTSUGI y su bella filosofía

Hoy vamos a celebrar la belleza de las imperfecciones a través de la bella filosofía del Kintsugi. Esta filosofía está basada en una tradición del país nipón en la que se pone en valor la resiliencia y lo que somos.

Vamos a defender que una piel sana y que funciones correctamente es lo que hay que buscar y trabajar, pero que, a su vez, no hay que obsesionarse con parecer más joven y con la perfección. La singularidad de cada persona reside en las pequeñas líneas de expresión, cicatrices, marcas y estrías que forman parte de su cuerpo; que cada una de ellas, cuentan algo de nuestra historia porque nos hacen únicos y definen nuestra identidad. Eso sí, cuida tu piel ante todo. Porque igual que no vas a romper un objeto de cerámica por aplicar esta técnica, no vas a envejecer adrede y maltratar tu piel para que cuente más historia…El equilibrio siempre es la mejor opción.

¿Cuál es el origen del Kintsugi y su bella filosofía?

En Japón, cuando un objeto de cerámica sufre un daño y se arregla, se afirma que le da un valor extra porque le aporta una historia que lo hace más bello y único. Literalmente, Kintsugi se traduce como “unión con oro” o de una forma más poética como “carpintería dorada”.

Esta técnica recupera la cerámica dañada reparando las grietas y trozos rotos con finas y delicadas líneas de oro. Este arte es una gran filosofía de vida. La clave principal está en mostrar la belleza de esas grietas al recomponerse. En presumir de ellas en vez de esconderlas. 

Se dice que el Kintsugi surgió cuando en el siglo XIV, el gobernante del país, mandó a reparar su taza de té favorita a China. Al recibirlo, vio que le habían colocado unas grapas metálicas horribles y no solo hacían inservible la taza porque escapaba el té, sino que la pieza se había afeado. No le hizo ni pizca de gracia y por ello mandó a los artesanos japoneses idear un método de restauración que no solo volviera a hacerlo funcional, sino que volviera más hermoso el objeto.

Fue tal éxito del Kintsugi, que algunos coleccionistas japoneses fueron acusados ​​de romper a propósito piezas cerámicas, sólo para tenerlas reparadas en oro… Piensa que, igual que una cerámica arreglada con esta técnica puede ser incluso más bella que la original, una piel bien cuidada con más trayectoria puede ser más bonita que una piel joven, sobre todo si esta última no se cuida.

Aaahhh y si eres más de plata que de oro, puedes practicar el Gintsugi.

¿Por qué deberías empaparte de esta filosofía?

La idea de arreglar cosas rotas viene de la espiritualidad de la cultura japonesa, el Wabi-sabi, que consiste en encontrar la belleza en las cosas rotas, viejas o imperfectas.

Y es que es una idea genial cuando la vida no es perfecta, ya lo sabes. Son esas imperfecciones del día a día las que te producen cicatrices a veces visibles y a veces no visibles a los ojos. Cuando esto sucede, te descubres a ti mismx y gracias a tu fuerza interior puedes conseguir “arreglar con oro o plata tu pieza rota”.  El resultado es que tanto tú como la cerámica no sólo estaréis reparados, sino que seréis aún más fuertes que la versión original. 

Estas marcas, grietas y cicatrices forman parte de tu historia y las circunstancias por las que has pasado y que te han hecho más fuerte y más valiosx. Esto sería un gran resumen del Kintsugi y su bella filosofía.

Espero que te haya gustado la filosofía tan bella del Kintsugi y que tengas en cuenta que, además, este arte te invita a ser más sostenible, añadiéndole una gran ironía en esta época del usar y tirar.

Por cierto, si en algún momento se te rompe nuestra preciosa Jabonera Joyero (esperamos que no), nos encantaría que compartieses con nosotras los resultados de la aplicación de esta técnica. Yo ya me estoy planteando romperla como los coleccionistas de arte para poder arreglarla con Kintsugi 😉.

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